Oportunidad y propósito divino

 

15/10/2018

Octubre Rosa es una campaña del Despacho de la Primera Dama que busca que las personas nos sensibilicemos y tomemos conciencia de la importancia de la detección precoz del cáncer de mama. Desde Becal, nos hemos sumado a esta campaña sin dudar de su importancia pero sin saber que una de nuestras becarias sería también víctima de esta afección, y que gracias a una detección oportuna hoy nos cuenta su historia:

 

Oportunidad y propósito divino

por Edy Marina Centurión Galindo

Becaria de Becal en el Máster universitario en profesorado de educación enseñanza secundaria obligatoria y bachillerato, formación profesional y enseñanza de idiomas. Especialidad: Matemática, en la Universidad Granada (España)

Siempre le recuerdo la tía Eugenia de Coronel Oviedo en su lucha contra el cáncer de mama y su preocupación por el control permanente ante sus escasos recursos económicos. Una noche como tantas, en mi soledad, lejos de mis seres queridos, a punto de terminar una carrera más, estaba escribiendo una propuesta para presentar a mi tutor del trabajo final cuando sentí en mi axila lado izquierdo una parte áspera, no le hice caso, pasaron dos días más y desapreció.

Más tarde, al tocar para buscarla, la encontré pero en mi pecho. Se cruzaron miles de preguntas por mi cabeza, dejé mi trabajo de lado y al día siguiente, el 17 de agosto pedí una cita en Adeslas (cobertura médica del becario). Primero, para que me digan con qué especialista debía consultar. Pareciera que todas las teorías que había aprendido en la vida fueran vanas, “no sabía nada”, estaba perdida en nociones.

Fue un día viernes, me dieron cita para el 21 de agosto. La ginecóloga me hizo la primera ecografía mamaria de mi vida, encontrando un nódulo móvil no adherido entre el seno y la axila. Rápidamente se sentó a escribir. Aquella primera reacción de la profesional ya me dio la pista necesaria para imaginar lo que era. Me derivó a un estudio ecográfico más complejo para el 3 de septiembre, justo al día siguiente de mi cumpleaños número 36. Este profesional de servicio radiodiagnóstico confirmó el diagnóstico: nódulo en cuadrante superior extremo de mama izquierda. Indicación: PAAF (punción-aspiración con aguja fina). Estaba abrumada pero no me salían las preguntas porqué estaba ocurriendo todo tan rápido.

Llevé los estudios a la primera ginecóloga que ha había asistido y leyó “se solicita PAAF”. Me dijo “esto no es na… pero ya que lo indican debemos seguir”.  Mi corazón latía con más intensidad y a pesar de pretender e intentar ante mis compañeros más cercanos y simular que nada pasaba me di cuenta que ya no me salía nada con naturalidad y mi silencio preocupaba a mis allegados.

El 3 de septiembre fui hasta el Hospital Vithas para pedir cita para que me hagan el PAAF, me acompañó mi compañero becario Alfredo Argüello porque me dijo no se me veía nada bien, aunque él parecía más preocupado que yo. En la parada de bus se acercó a mí una mujer y me preguntó por qué estaba triste y le conté. Ella se presentó como la profesora de francés Teresa estaba acompañada con su hija de 13 años. La profesora Teresa una mujer viuda que  sobrelleva su tratamiento de cáncer de mama ya casi un año y con una energía contagiante.

Esa noche no dormí, me dije que era un anuncio divino que me llegaba (su realidad igualita a la mía sola con su hija). Alfredo le contó al dueño de piso don Augusto Arias (profesor jubilado) quien también vive con nosotros. El señor me dijo que pase lo que pase estará ayudándome y me dio un abrazo fuerte.

Pasé la semana más angustiada de mi vida, algo que no se compara ni con el examen más complejo de matemáticas. No estaba con mi familia, ni podía contarles para evitarles la preocupación ya que le tienen a mi hija. Llegó el 10 de septiembre y fui para la prueba del PAAF. Desde esa noche el ardor no pasaba se me inflamó el pecho me internaron por fiebre alta, tuve fiebre durante tres días. Estuve medicada una semana pero el nódulo creció un poco más.

Siete días después retiré el resultado. No quise abrir el sobre, ya de noche me pidieron Teresa y un amigo psicólogo que les envíe el resultado. Sólo me dijeron “ánimo Marina, has pillao a tiempo”. Al día siguiente, Teresa quién se volvió como mi ángel de la guarda, me acompañó para consultar con un ginecólogo que me lea los detalles. Abrió el sobre y me preguntó si tengo hijos. Dio un suspiro y comenzó a indicar rápidamente todo lo que conlleva el caso, habló de cirujano, oncología, este último nunca adherí a mi diccionario. Le dije ¿tan grave es mi caso doctor? Me respondió “TIENES CÁNCE MUJÉ…” con su acento andaluz.  Me derivó con el cirujano de forma inmediata y horas después consulté con el cirujano Dr. Pablo Torné, quien pidió resonancia magnética por si estaban afectadas otras partes del cuerpo y un estudio detallado de la biopsia que me han realizado ya.

Cuando regresé me estaba esperando Alfredo deseoso que le dijera no fue nada. Y ya también le dije con naturalidad “TENGO CANCER DE MAMA”. No supo ni cómo reaccionar.

Al día siguiente fui junto al coordinador de máster, Don Antonio Moreno Verdejo desesperada porque sabía que mi cobertura médica terminaría el 30 de septiembre y yo tenía cita para resonancia el 1 de octubre. Cuando le vi ya no podía hablar me ganó el llanto y le di mi diagnóstico médico. Me pidió que lo tome con calma que eso me ayudará a superar y que haría las gestiones necesarias para la cobertura. Le comuniqué a la coordinadora de becas de Paraguay por un mensaje lo que estaba pasando, le di un susto más que nada, entonces imaginé que sería un caso no habitual en su gestión.

En ese momento estaba entre la burocracia que conlleva el seguro médico, el final de mi carrera de máster y mi salud, y yo incapaz de analizar absolutamente nada. Al día siguiente, se puso en contacto conmigo Inés Sereno representante de SEPIE (Servicio Español para la Internalización de la Educación), me dijo que se me detectó a tiempo y que en España se cuida la salud de las personas y eso es muy importante no importa la nacionalidad. Por otra parte, Lilian Guccione la coordinadora de gestión de BECAL me pidió los documentos de rigor para que me puedan ayudar desde la distancia. Hice lo que pude en mi laberinto sin salida y me pidió que me tranquilice que buscarían la forma. Me comuniqué con el nuevo ministro Eduardo Petta ya nada más solicitando una ayuda moral. Me dijo que ya sabía de la noticia y que todo tiene su propósito. Después lo más complicado, le tuve que decir a mis familiares. Le escribí a mi madre preguntando si mi padre estaba presente y me envió un audio, con voz entre llanto.- Algo grave está pasando, ¡dímelo de una vez! No me quedó otra alternativa y solté el peso que tenía. Lo normal, todos relacionan el CÁNCER con la sentencia de muerte.

El coordinador del máster Antonio Moreno me informó que la Universidad me dio una matrícula para presentar mi trabajo a fin de año y que no me preocupe del trabajo final. Por su parte, Inés Sereno me informó que en coordinación con BECAL se extiende el seguro para que pueda realizar el tratamiento con normalidad. El dueño del piso me ofreció el tiempo que fuere necesario quedarme para el tratamiento sin pagar alquiler. Han aparecido muchas personas profesionales y no profesionales españoles en este proceso de mi vida.

El 8 de octubre me realizaron la intervención quirúrgica de un carcinoma de la mama izquierda. La intervención, a cargo de un renombrado médico, el doctor Pablo Juan Torné Poyatos con una cobertura total del seguro de Adeslas.

Los procedimientos quirúrgicos se denominan: Tumorectomía guiada con Arpón, Bscg y accesorios. Vaciamiento Aaxilar. Las pruebas complementarias citadas: Analítica, Radiología, ecografía, biopsia detallada, Resonancia Magnética.

Estoy agradecida con Dios que por intersección de la virgen María puedo seguir escribiendo mi historia. A mis compañeros del máster quienes me acompañaron en los primeros momentos “del mundo rosa”, mi familia quienes me acompañan a diario mediante sus oraciones desde la distancia especialmente a mi niña Edith Marina Centurión Galindo. Le debo un mundo al coordinador de master Antonio Moreno Verdejo, Inés Sereno por las gestiones desde España.  A BECAL Paraguay por no abandonarme en este delicado proceso, agradezco en la persona de Lilian Guccione, quien amablemente ha atendido mi caso tan sensible; a mis profesores del master y colegas en la lucha en España: Carmen Batanero y su hija, Adriangela; Augusto Arias, Ignacio, José Luis, Marta, María, Teresa y Vero, a mis vecinas del piso, no me dejan sola ni en el hospital.

Hoy puedo decir que no le tengo miedo a lo que vendrá (quimioterapia, rayoterapia y hormonaterapia) tengo mucho para hacer en educación a favor de los jóvenes de nuestro querido Paraguay.  En esta guerra no estoy sola son muchas las mujeres como yo, si bien puedo decir hoy el cáncer no se puede prevenir pero sí se puede detectar a tiempo no importa la edad. No esperes cumplir los cuarenta.

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